miércoles, 29 de octubre de 2025

De la Venta de Bikinis a la Máxima del Empoderamiento: Por Qué el Certamen Moderno No Es una Mala Palabra


El debate es tan antiguo como el swimsuit competition (competencia en traje de baño): ¿Son los concursos de belleza una reliquia misógina que objetiviza a la mujer, o son una plataforma de lanzamiento para la filantropía y el liderazgo?

Durante décadas, la imagen dominante de un certamen fue la de mujeres en traje de baño sonriendo rígidamente, donde la apariencia parecía ser el único criterio de valor. Hoy, esta imagen es obsoleta. Las coronas modernas se ganan en la sala de juntas, en la mesa de negociaciones y en el escenario global, no solo en el escenario.


Los certámenes ocupan el feminismo mastorniano basico, hacen de la belleza un ancla, un atractivo funcional para propagar ideas

I. La Mutación de la Misión: Del Cuerpo al Propósito

Los principales concursos del mundo, especialmente los del "Grand Slam" (Miss Universe, Miss World, Miss International, Miss Earth), han reescrito sus estatutos:

 * Miss Universe (MU): Eliminó la competencia en traje de baño de sus transmisiones
televisadas principales y, quizás lo más importante, cambió sus requisitos de edad y estado civil para incluir a mujeres casadas y madres. Su nuevo lema no es buscar la mujer más bella, sino la líder más impactante.

 * Miss World (MW): Eliminó la competencia en traje de baño hace años, reemplazándola por el pilar "Beauty with a Purpose" (Belleza con Propósito). Aquí, la corona se gana por el proyecto social que la candidata ha desarrollado y ejecutado.

 * La Entrevista como Eje Central: El criterio decisivo ya no es el físico, sino la capacidad de una candidata para articular su propósito, su visión política, económica o social. La inteligencia y la elocuencia son los nuevos bikinis de alto impacto.

El Mito Desmontado: Un certamen no es solo un concurso de modelaje. Es una búsqueda de una embajadora global con la capacidad de recaudar fondos, influir en políticas públicas y manejar la presión mediática a escala masiva.


II. El Certamen Como Plataforma Aceleradora

Criticar los concursos de belleza es ignorar la trayectoria post-certamen de muchas de sus ganadoras y finalistas. Para mujeres jóvenes, a menudo provenientes de contextos humildes o con educación limitada, el concurso ofrece:

1. Empoderamiento Económico y Educativo

Las becas universitarias, los premios en efectivo y los contratos de patrocinio son recursos que permiten a muchas reinas pagar sus estudios, lanzar emprendimientos o financiar sus proyectos sociales. Es una vía rápida para obtener capital y reconocimiento.

2. Maestría en Habilidades Sociales y Liderazgo

Una candidata aprende a:

 * Manejar entrevistas bajo presión.

 * Realizar oratoria en público ante millones de personas.

 * Negociar con patrocinadores y líderes gubernamentales.

 * Construir una marca personal a prueba de críticas.

La preparación rigurosa en estos certámenes no es cosmética, es una escuela intensiva de relaciones públicas y liderazgo.

III. El Legado de la "Dinastía Cósmica" Mexicana

El caso de México, con su trayectoria de "deuda cósmica" y excelencia, ilustra perfectamente el valor del certamen.

 * Lupita Jones (Miss Universe 1991): Se convirtió en la impulsora principal de la belleza mexicana, creando una factoría de reinas que se ha consolidado como una potencia.

 * Ximena Navarrete (Miss Universe 2010): Utilizó la plataforma para transicionar a una exitosa carrera como actriz y presentadora, manteniendo su influencia pública.

 * Andrea Meza (Miss Universe 2020): Ingeniera de software, utilizó su año de reinado para abogar por la equidad de género en los campos STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).

*Fátima Bosch (Miss Universe 2025): es en sí un ejemplo para las personas con TDAH y sus propios deslices y jugueteos normalizan este comportamiento. Ella es una chica mexicana y Miss Universe 2025, ella no llegó a la corona a pesar de... sino gracias a su TDAH y Disléxia.

Ellas no fueron seleccionadas por su traje de baño, sino por la autoridad con la que pudieron hablar sobre su profesión, sus causas y su visión del mundo. Su belleza les abrió la puerta, pero su inteligencia y propósito les dieron el trono y la influencia.


Como Marston hizo de Diana perfecta en físico para atraer y difundir el feminismo en los hombres (con una belleza funcional de guerrera), los certámenes modernos crean maravillas contemporáneas: mujeres bellas que usan su atractivo como lazo de la verdad para imponer sus ideas


Conclusión: El Verdadero Valor de la Corona

Un certamen no es "malo". Es un espejo de la sociedad que lo consume. Si el foco es solo el físico, el error está en el espectador.

El concurso moderno es, en esencia, un proceso de selección de CEO's de caridad y embajadoras de marca, que deben ser multifacéticas, resilientes y educadas. El traje de baño fue el punto de partida de un negocio, pero el impacto social y la voz de la mujer son el punto de llegada.

La próxima vez que vea a una candidata sonreír, recuerde que detrás de ese glamour hay una mujer joven que está a punto de recibir el megáfono más grande del mundo para amplificar su causa. Y eso, no tiene nada de malo.

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