miércoles, 15 de octubre de 2025

Citas en los 2020: 50/50, chaperonas y quién paga

  



¡Hola, reinas! En un mundo donde las citas parecen un episodio de *Supervivientes* –con estrategias, alianzas y la eterna pregunta de quién "caza la cena"–, es hora de simplificar. No se trata de reglas de hierro, sino de guías flexibles que dejan fluir la chispa sin el peso de la cuenta. Porque tú mereces conexiones que brillen por risas y miradas, no por recibos. Vamos directo al grano, con honestidad y un poquito de encanto.

Regla #1: Quien invita, paga el 100% (tú o él)

Sí, como en los viejos tiempos, pero con un twist moderno. Si llega ese mensaje juguetón –"Hey, ¿café mañana?"–, quien lo envía cubre todo: su parte y la tuya. Es su manera sutil de decir: "Me importas lo suficiente para invertir en esto". ¿El porqué? Planear una cita es trabajo invisible: elegir el spot perfecto, checar reseñas y domar el pánico pre-encuentro. ¡Reconoce tu valor, y deja que él lo haga brillar!

 ¿50/50? ¡Totalmente válido y súper equitativo!

Somos mujeres independientes –con trabajos que nos apasionan, proyectos que nos encienden y bolsillos que ganamos con sudor propio–. La división al 50% es ideal para citas que se estiran en el tiempo: "Tú el plato principal, yo el postre". O ve al grano: "Vamos 50/50, ¿te parece?". Es equidad atractiva, que dice "somos equipo". Solo evítala en la primera si prefieres un vibe tradicional, pero al final, tú mandas. No le "cargues la mano" –no sabes el esfuerzo que le costó no solo invitarte, sino fondear economicamente el momento. Y si tú invitas, hazlo con el mismo flow.

Incluso es válido ser atrevida, proponer (Y cumplir, no solo lanzarlo al aire) una segunda cita pagada por ti.


 ¡Ups! Traje a mi chaperona (o amiga cómplice). ¿Quién paga?

Si vas con una compañera por seguridad –esa amiga que te cubre las espaldas en la noche–, tú cubres su parte. Es ética básica y sororidad pura. Dile a tu cita con gracia: "¡Disculpa! Mi mejor amiga se une, yo pago lo de ella". Un caballero lo asumiría todo (¡puntos extra para él!), pero no abuses –nadie planeó un trío sorpresa. Si responde "Yo solo lo nuestro", respira hondo: recuerda que fuiste tú quien sumó el extra. La próxima, avisa con antelación. La ética y la responsabilidad van en ambas direcciones –así se construye confianza real.

Bonus: Pagar no es una deuda romántica

No, amor. Cubrir la cuenta es un gesto de cortesía, como regalar flores o un cumplido sincero: amable, sin condiciones ni expectativas. No es un boleto para afecto, intimidad o lealtad eterna. Si alguien lo lee como "deuda", despídete con una sonrisa –busca conexiones genuinas, no transacciones disfrazadas. El amor verdadero fluye libre, no por saldo.

 Tu jugada final: Comunica con confianza

La clave de todo: "¿Equipo pago completo o 50/50?". Sé clara desde el principio, y date tiempo para conocerlo –no aceptes salidas solo por "comer gratis", ni te acomodes a que te paguen todo sin saber su situación. Al final, una buena cita se mide en risas compartidas, miradas que duran y esa chispa que no necesita props. ¿Cuál es tu regla de oro para las cuentas? Cuéntame abajo, ¡y que viva el amor (y la igualdad)! 💕☕✨

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