27 de septiembre de 2010
Una ma帽ana de finales de septiembre, la complicidad entre Tania y Marcos trascendi贸 las aulas y los paseos por el parque. Aprovechando la afortunada ausencia de los padres de Tania, decidieron hacer novillos para explorar una nueva dimensi贸n de su creciente intimidad. En la sala, la suave melod铆a de una canci贸n indie flotaba en el aire como un velo delicado, y sus miradas se cruzaron, cargadas de una expectaci贸n nerviosa y una pasi贸n juvenil que ya no pod铆an contener. Era la primera vez para ambos, un salto al vac铆o de lo desconocido, impulsados por un deseo inexperto pero innegable.
"No estoy segura si puedo hacer esto", susurr贸 Tania con los ojos cerrados, aferr谩ndose al abrazo de Marcos como si buscara un ancla en la tormenta de sus propias emociones. 脡l la sostuvo con una ternura protectora, tomando su rostro entre sus manos.
"¿Qu茅? ¿No quieres hacer el amor?", pregunt贸, con una voz suave y tranquilizadora.
Ella abri贸 los ojos y le dedic贸 una sonrisa insegura. "No, quiero... pero no s茅 c贸mo".
Marcos solt贸 una risa suave, un sonido que disip贸 ligeramente la ansiedad de Tania. "No te preocupes, amor. Es mi primera vez tambi茅n. Vamos a dejarnos llevar, pero despacio, ¿s铆?". Ella asinti贸 con un peque帽o movimiento de cabeza, y 茅l se inclin贸 para besarla con suavidad, un beso exploratorio, lleno de la promesa de lo que vendr铆a.
Momentos despu茅s, Tania tom贸 la mano de Marcos y lo condujo escaleras arriba, hacia su habitaci贸n. Hab铆a dispuesto un par de velas arom谩ticas sobre la mesita de noche, creando una atm贸sfera 铆ntima y temblorosa que vibraba con su nerviosismo. Marcos la atrajo hacia s铆, sintiendo la ligera vibraci贸n de su cuerpo. Se inclin贸 y bes贸 primero su frente, luego la punta de su nariz y finalmente sus labios, en un beso que se profundiz贸 lentamente. Sus brazos la envolvieron con delicadeza, y Tania respondi贸 con una entrega total, sus lenguas danzando juntas en un preludio apasionado.
Marcos se separ贸 del beso y la mir贸 a los ojos, la intensidad del deseo reflejada en ambos. "Tania, te deseo tanto...".
"Yo tambi茅n", respondi贸 Tania con un hilo de voz.
Marcos acarici贸 el suave cabello de Tania, apartando un mech贸n rebelde de su rostro. Ella le devolvi贸 la sonrisa con una ternura infinita. "Me alegro tanto de que nos hayamos conocido, amor". Marcos sonri贸 y la bes贸 de nuevo, su mano desliz谩ndose suavemente por su cintura, descendiendo por su cadera y deteni茅ndose en su muslo, sintiendo la calidez de su piel a trav茅s de la tela.
"¿Est谩s lista?", susurr贸 al o铆do de Tania. Ella asinti贸 con un peque帽o movimiento de cabeza, y 茅l retrocedi贸 ligeramente, movi茅ndose para sentarse al borde de la cama. Con manos temblorosas, desabroch贸 su pantal贸n y liber贸 su inexperta erecci贸n.
Tania observ贸 con una mezcla de fascinaci贸n y timidez. "Ven", susurr贸 Marcos, extendi茅ndole una mano. Ella sonri贸 y se acerc贸 a 茅l, despoj谩ndose de su camiseta y de su sujetador con una lentitud deliberada, revelando la delicada curva de sus senos. "¡Oh, Dios!", gimi贸 Marcos al contemplar su cuerpo desnudo por primera vez. Se qued贸 inm贸vil, observando c贸mo ella se desprend铆a tambi茅n de sus pantalones y su ropa interior, su piel brillando ligeramente a la luz tenue de las velas. Ella se acerc贸 y se sent贸 a horcajadas sobre 茅l mientras lo besaba con renovada pasi贸n, sus manos acariciando con cuidado y fascinaci贸n el torso desnudo de Marcos.
Posteriormente, ambos se levantaron, se giraron y Marcos empuj贸 suavemente a Tania hacia atr谩s, acost谩ndola con delicadeza sobre las s谩banas suaves. Tania abri贸 lentamente sus piernas, una invitaci贸n silenciosa y temblorosa. Marcos se acerc贸, quedando suspendido sobre ella, y desliz贸 su miembro contra la entrada de Tania, intentando penetrarla. La inexperiencia de ambos lo dificultaba, as铆 que, con una comprensi贸n t谩cita, humedecieron sus cuerpos con saliva. Marcos, con una lentitud casi reverente, finalmente penetr贸 en ella mientras la besaba con dulzura. Ambos experimentaron una punzada inicial de dolor; Tania por la ruptura de su himen y Marcos por la ligera retracci贸n de su prepucio debido a su fimosis. Ella jade贸 y arque贸 ligeramente la espalda, empuj谩ndose instintivamente contra 茅l. Marcos sofoc贸 un gemido, pero Tania dej贸 escapar un peque帽o grito ahogado.
"¿Te hice da帽o?", pregunt贸 Marcos con preocupaci贸n. "Puedo parar si quieres...".
"No, sigue, sigue... solo ve despacio", respondi贸 Tania con un hilo de voz, aferr谩ndose a sus hombros.
Marcos hizo lo que Tania le pidi贸 y continu贸 movi茅ndose dentro de ella con suavidad, hasta que Tania pudo sentir los vellos p煤bicos de Marcos rozando su cl铆toris, despertando nuevas sensaciones. Entonces Marcos se detuvo y la mir贸 nuevamente a los ojos, buscando su aprobaci贸n. "¿Est谩s bien?", pregunt贸 con genuina preocupaci贸n.
"S铆, creo que s铆", respondi贸 Tania con una sonrisa t铆mida y tranquilizadora.
"¿Quieres que pare?", pregunt贸 Marcos una vez m谩s, priorizando su bienestar.
"No, no pares, por favor no pares", dijo Tania con un ligero temblor en la voz, aferr谩ndose a 茅l con m谩s fuerza.
"Entonces no lo har茅", respondi贸 Marcos con una determinaci贸n suave, y con eso comenz贸 a moverse dentro de ella de nuevo, encontrando un ritmo lento y constante. Tania sinti贸 un placer creciente expandirse dentro de ella a medida que 茅l la embest铆a con movimientos ahora m谩s seguros, y pronto su respiraci贸n se aceler贸 y peque帽os gemidos escaparon de sus labios.
"¡Oh, Marcos, te amo!", exclam贸 en un suspiro entrecortado.
"Tambi茅n te amo, Tania", respondi贸 Marcos con una voz llena de emoci贸n.
"¡Me corro, me corro... oh, s铆, s铆, s铆, Marcos, me corro, me corro!", grit贸 Tania, su cuerpo tens谩ndose al alcanzar el cl铆max, sus fluidos c谩lidos humedeciendo el cuerpo de Marcos.
Ambos jadeaban con fuerza, sus corazones latiendo al un铆sono, y Marcos cay贸 rendido sobre ella, su peso ligero y reconfortante.
Despu茅s de unos minutos de silencio compartido, interrumpido solo por sus respiraciones agitadas, Marcos se apart贸 suavemente de Tania y se acostaron uno al lado del otro, abraz谩ndose estrechamente bajo la tenue luz de las velas.
"Eso fue maravilloso, Marcos", susurr贸 Tania, su voz llena de una ternura reci茅n descubierta. "Fue a煤n mejor de lo que hab铆a imaginado".
"Lo s茅", respondi贸 Marcos, besando suavemente su frente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario